Archive for October, 2010

hielocomon

Wednesday, October 20th, 2010

Cuando era pequeño y tenia muchos hielocos cocacola invente un juego el cual jugaba con mi hermano. Como estaba de moda la caricatura de pokemon imagine algo de ese estilo de juego. Cada hieloco era un pokemon, y los metiamos en unos de esos huevos de plastico donde vienen dulces, y teniamos duelos pokemon.

Las reglas eran sencillas:

  • Los pokemon (hielocos) se ponen a una distancia constante antes de cada ataque (dos cuadros del piso era el estandar)
  • Un ataque se realiza golpeando tu propio hieloco con el dedo indice, tratando de golpear o quedar muy cerca del hieloco del oponente.
  • Si el hieloco que ataca no hace contacto, pero queda en el area de ataque, el HP del oponente disminuye la cantidad de puntos de ataque que tiene tu propio hieloco.
  • Si el hieloco que ataca  hace contacto, el HP del oponente disminuye el doble que con un ataque normal.
  • El area de ataque estaba definido por la distancie entre las puntas de mi pulgar y mi meñique (poco mas de 10 cm en ese entonces).
  • Al ganar 10 batallas, tu hieloco sube de nivel, y puedes aumentar su ataque, su HP y no recuerdo si tenian defenza o no.

Estos atributos estaban escritos en un pedacito de papel que poniamos dentro de cada pokebola (huevo de plastico). Fue muy divertido, lo malo es que con el sistema de subir de nivel, uno de los dos iba subiendo y era mas dificil para el otro alcanzarlo (ya que no habia otra forma de subir de nivel mas que ganando, y solo habiamos 2 personas jugando).

la fiesta

Tuesday, October 12th, 2010

Un dia soñe con una historia que me gustó, despues de pensarlo mucho fui deformando la idea, y luego me puse a escribir lo que salio. No todo lo que esta escrito fue parte del sueño, pero tube que rellenar mucho para quitarle esa falta de sentido, caracteristica de los sueños. podria ser parte del perfil de algun personaje que invente (ya tengo algunas ideas pero tardaran en salir a la luz)

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Es el cumpleaños de algún funcionario importante, yo no sé quién era porque no me importaba, sólo obligaron al maestro de carpintería llevar a toda la clase. Al parecer la organizadora de la fiesta (que es esposa de este funcionario) quería soldados posicionados por ahí para darle una temática militar; supongo. El ejército no accedió a darle los suficientes soldados, así que solicitó que nos pusiéramos unos uniformes. Aun no sé por qué se lo pidió a un grupo de carpintería. Caminamos descoordinados, yo trato de imitar unos soldados verdaderos que vi hace unos momentos; creo que no lo hago tan mal.

Caminamos en fila subiendo unas escaleras; una mujer hermosa y vestida muy elegante nos guía, y le dice a unos compañeros que se queden como si estuvieran haciendo guardia en algunos lugares.

Después de un rato sólo quedé yo, vi su rostro; parecía aburrida, un poco cansada tal vez, parecía que quería que el evento acabara cuanto antes, y se notaba que no sabía dónde ponerme a mí. Me dijo que la siguiera.

No me había dado cuenta, pero la mujer estaba triste, no le había prestado atención por ver la enorme fiesta… en serio es bonita. Pasamos cerca de la pista de baile, me preguntó que si sabía bailar, yo le contesté casi interrumpiendo “no”. Quería que se notara que nunca me interesó bailar en este tipo de fiestas tan formales y elegantes, creí que mi descuido infantil sería gracioso para ella, pero en vez de eso agregué decepción a su rostro ya triste, una decepción que se perdía entre la indiferencia de su mirada.

Llegamos a una mesa bastante arreglada, con mucha comida, era la mesa para la gente más importante, ella se detuvo ahí, suspiró y se sentó como si planeara quedarse ahí, esperando a que se terminara la noche, sólo perdiendo la vista entre la multitud. Fue ahí donde me di cuenta que era la organizadora del evento; yo me la imaginaba gorda y fea, pero estaba muy equivocado.

Puse mi mejor pose de soldado, firme, estable, imponente. No es que quisiera impresionar a nadie, nunca quise ser soldado, pero es que después de todo, no tenía otra cosa que hacer más que mejorar mi pose de soldado, me sentía importante, era divertido pensar que alguien podría confundirme con un soldado de verdad. Pensaba que eventualmente podría tener la oportunidad de asustar a alguien con la espada falsa que venía con mi uniforme.

Pasaron sólo unos segundos para poder darme cuenta que esto no era tan divertido como pensé. Pero ya había empezado a ser un soldado, no había vuelta atrás si alguien me vio. En especial ella, hablaría muy mal de mí, si trato de empezar algo y luego no lo termino, por supuesto que no quería impresionarla, no tenía caso.

Volteo sutilmente, y…si, sí me está viendo, apresuradamente regreso mis ojos a su lugar, y trato de hacer mi pose lo más militar que puedo. Creí que ya habría perdido el interés en mí, así que volteé a verla, y seguía viéndome. Ella suspiró y mientras exhalaba me dijo “puedes sentarte si quieres…” me lo dijo casi bostezando, parecía que no le importaba nada ya, y continuó diciendo- “…se supone que eres como mi escolta, pero estas más cerca de ser acompañante”.

No pude controlarme, volteé a ver toda la comida, y luego la vi a ella para pedirle permiso con la mirada, ella comprendió y me dio permiso. No tenía hambre, pero de nuevo pensé “no hay otra cosa qué hacer”. Nunca había estado en un evento tan importante, la elegancia me sorprendía tanto que casi compensaba mi aburrimiento; la comida ayudaba mucho.

Ella también estaba muy aburrida, pero a diferencia de mi ella no estaba sorprendida, pues estaba acostumbrada, y no parecía tener interés en la comida tampoco. Tal vez debería hablarle, sólo terminaré de comer estas nueces, tengo modales y sé que no se habla con la boca llena.

Me tomó desprevenido, ella se dio cuenta que la observaba fijamente y me pregunta “¿quieres decirme algo?”, todavía no terminaba de tragar mi bocado, así que puse mis nueces con saliva debajo de mis mejillas y hablé sin mover la quijada, no quería que se viera mi bocado para no perder mi elegancia.

Le pregunte la razón del festejo, ella me dijo que era el cumpleaños de su esposo, pero no se detuvo ahí, también me explicó que su esposo no estaba presente por que se presentó algo importante relativo a su trabajo, cosa que pasaba frecuentemente. Me dijo que ella había organizado todo para él, y que ella no disfrutaba mucho de la compañía de estas personas que parecían asistir sólo para quedar bien con su esposo.

Ella ve la pista de baile constantemente, no sé si quiere bailar o es sólo que vería lo que sea que tuviera enfrente. Es decir, este tipo de baile formal se ve muy aburrido, comencé a verlo mientras me explicaba la situación con su esposo, y no tiene nada en especial, ni siquiera se ve complicado.

Pues bueno como no había nada más que hacer… me levanté y terminé de masticar y tragar las nueces que había olvidado debajo de mis mejillas desde hace unos minutos…ya no sabían a nuez…invité a la dama a bailar, ella aceptó con un gesto de “¿qué más da?” y sonrió tal vez por imaginar lo interesante que sería bailar con un desconocido que no sabe bailar.

Afortunadamente un hombre a lo lejos invitaba a bailar a su pareja, así que pude saber lo que se tiene que hacer cuando una mujer extiende su mano. La tomé y la llevé a la pista, pero no al centro para no llamar la atención.

Al empezar a bailar ella dijo “creí que no sabías bailar”, yo fui sincero “acabo de aprender” le dije sonriendo. Entonces fue cuando por fin pude ver una sonrisa sincera de su parte, aunque fue sólo por un instante ya que recargó su cabeza en mi pecho y no pude seguir viéndola. Así seguimos durante horas…creo que fui un buen soldado acompañante.